Anomia no solo es alejarse de Dios mientras caminamos en sentido contrario a su voluntad.
Es una forma de vida donde todo es llevadero, pero falso. Donde los amigos sonríen mientras gestan dentro de sí maldad.
Donde todos se apoyan entre sí, asistiendo a fiestas, regalando dinero y disfrutando de los vicios, mientras viven una vida vacía y desordenada.
La anomia, en fin, es el engaño más grande de los tiempos que se presenta con una simple pregunta que cuestiona nuestras más profundas convicciones y pone en entredicho nuestra identidad como cristianos. Pregunta que si no te han hecho, ¡no tardan en preguntarte!